Historia del Municipio

Los yacimientos arqueológicos de la Sierra la Vella, con la presencia de restos humanos, del Calafuig y les Llometes, la cueva sepulcral de La Romaneta o los restos del poblado en altura de la Sierra de la Zafra, muestran la existencia de asentamientos de población desde la época eneolítica.

De época romana es el yacimiento arqueológico del Manyar que ha sacado a la luz los restos de una villa romana que muestra la existencia de una explotación rural de gran extensión perfectamente definida.

En época islámica existían dos lugares poblados: Monóvar y Chinosa (la actual Chinorla), con recinto fortificado y castillo, y la torre, respectivamente, como demuestran los restos arqueológicos.

castillo de monovar
Castillo de Monóvar, época almohade (finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII)

Las primeras noticias documentadas de nuestra ciudad aparecen en el siglo XIII con ocasión de la disputa entre las Coronas de Castilla y Aragón y la incorporación de Monóvar al Reino de Valencia, como lugar de señorío hasta mediados del siglo XIX. La expulsión de los moriscos en 1609, casi el 80% de la población, condujo a Monóvar a una grave situación de abandono y despoblamiento, por lo que doña Ana de Portugal y Borja, concedió Carta de Población en 1611.Carta_puebla_de_Monóver_01_-_Archivo_del_Reino_de_Valencia

Carta Puebla 01, Archivo del Reino de Valencia
(Doña Ana de Portugal y Borja otorga poderes a don Carlos Juan de Torres para poblar la villa de Monòver, despoblada por la expulsión de los moriscos, a fuero de Valencia. ARV: Mandamientos y amparos, año 1611, libro 8, mano 75, fol. 22 (copia de 6 de septiembre de 1611). Archivo del Reino de Valencia.)

Sobre la base de los cristianos viejos y los primeros cien pobladores, la demografía y la economía monoveras iniciaron rápidamente su recuperación, que alcanzó su punto más alto en el siglo XIX. Por su apoyo a la dinastía borbónica en la Guerra de Sucesión, Felipe V, le concedió en 1708, el título de Muy Noble, Fiel, Ilustre y Leal, y el privilegio de añadir a su escudo un símbolo.

Monóvar le añadió la flor de lis. El botánico Cavanilles deja constancia del incremento demográfico y económico de Monóvar durante el siglo XVIII. El aumento de población y el aprovechamiento del agua estimuló el incremento de la producción con la ocupación de las vertientes y planicies para el cultivo de cereales, olivos y, fundamentalmente vid. Es también el siglo en el que se construyen los edificios más emblemáticos de la ciudad: la Torre del Reloj, la Iglesia de San Juan Bautista y la Capilla de la Virgen del Remedio, la Ermita de Santa Bárbara y el Convento – Seminario de los Padres Capuchinos.

A mediados del siglo XIX la conexión del ferrocarril Madrid-Alicante, jugó un importante papel en el desarrollo económico de Monóvar. En 1883 se instala por primera vez la Feria, con el objeto de favorecer la agricultura, la industria y el comercio de la localidad. El siglo XX se inicia con la concesión del título de Ciudad, otorgado por la reina regente María Cristina el 24 de abril de 1900 como consecuencia del gran aumento de población y de la importancia agrícola e industrial del municipio.

escudo monovar
Antes de 1920, Monóvar contaba ya con industrias de jabón, harina, zapatos y mármol. Entre los años 1960 y 1980, la creación de empresas de calzado, bolsos, artículos y prendas de piel alcanzó su apogeo. Con ello, Monóvar entraba definitivamente en la industrialización y lo hacía a través del calzado, un oficio artesanal de gran tradición, documentado en la ciudad desde el siglo XVII. Ya entrado el siglo XXI aunque la actividad industrial todavía ocupa un lugar destacado en la economía del municipio, el sector servicios, con el comercio a la cabeza, está cobrando relevancia en la economía de Monóvar.

aosiacion de comerciantes Monóvar